Actitud: El perfume de tu corazón (y por qué define tu éxito)

Mentalidad ganadora. Hace tiempo escuché una frase en una clase que tomé. Vino de una película llamada “Desafiando Gigantes”. Ni bien la escuché me impactó (en verdad me impresionó tanto que se me grabó) y decía:

“La actitud es el aroma de tu corazón, si tu actitud apesta, es que hay algo realmente mal ahí adentro.”

No puedo encontrar una frase que resuma mejor lo que pienso. La actitud es el aroma de quien eres, de tus pensamientos y sentimientos… entonces, ¿nosotros podemos escoger nuestro perfume?

Eligiendo tu fragancia personal

Por supuesto. Al igual que cuando le compras una colonia o un perfume a esa “típica amiga que te vende por catálogo” (😉) o en una tienda, tú puedes —o más bien, DEBES— tener un aroma fresco.

Debe adaptarse a cómo realmente quieres que el mundo te perciba. Algunos prefieren aromas cítricos, otras más dulces, más fuertes, más relajados; y es exactamente lo mismo con tu actitud.

La trampa de la primera impresión

Hace tiempo, en una clase que di, hablé con mis alumnos acerca de la primera impresión. Es muy importante dejar una huella profunda, tener una impronta personal muy positiva para que la gente te valore de esa misma forma. O acaso, ¿tú recuerdas con nostalgia a una persona que haya sido renegon@ contigo o haya estado de muy mal genio?

La respuesta obvia es no. Y es que tampoco busco que nos pongamos a juzgar a todas las personas con las que nos rodeamos.

Volviendo a nuestra metáfora, cuando una dama o caballero se nos acerca y su perfume nos cae muy bien al olfato, no es porque hayamos querido sentir precisamente eso, sino porque ese olor nos llamó la atención para bien o mal. Cuando nosotros conocemos una persona nueva, pueden pasar dos cosas:

  • Nos impresiona: Ya sea porque tiene una luz interna del tamaño de una luminaria del Maracaná, o porque su carácter realmente es una patada en la retaguardia.
  • No causa ningún efecto: Ni siquiera uno negativo; solo “pasaste por ahí” y quizás no te acuerdes nunca más de esa persona. Esto es, aunque no lo creas, peor que dar un impacto negativo.

Hoy te digo que no solo tienes la elección de saber qué impacto quieres causar. Hoy te digo que tienes la RESPONSABILIDAD de saber qué impresión estás dejando y, además, ponerte a pensar si eso está de acuerdo a tus ideales y a la forma de ser que pretendes alcanzar.

Más allá de los títulos académicos

La actitud es esta postura que tenemos nosotros frente a la vida en general, por todas las cosas buenas y también las malas, por todas esas oportunidades y todas las piedritas que encontramos en el camino día a día. Precisamente esa postura es quien define quiénes somos.

Las personas que nos rodean no nos van a recordar por todos los títulos o grados académicos que tengamos. No nos van a recodar por todas las habilidades técnicas que digamos tener. Siempre recordamos a las personas por quiénes son o fueron de acuerdo a momentos que vivimos junto a ellos. (Siempre recordamos a nuestro mejor amigo porque estuvo cuando más lo necesitábamos y siempre nos comprendió, no por su último posgrado en Europa o por su trayectoria profesional).

Así, de esta manera, también nuestra actitud condiciona nuestro entorno. Una actitud ganadora puede inspirar a alguien más a salir de este hoyo en el que estaba estancado.

Puedes mejorar primero tu mundo interior al tener una actitud de campeón de la vida, y después puedes incrementar en niveles exponenciales la calidad de vida de quienes te rodean al mostrarles un modo diferente de vivir la vida.

Entonces… ¿A qué hueles hoy?

Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre este tema: ¿Cómo está tu actitud? ¿Cuál es el aroma de tu corazón hoy? ¿Es el que deseaste?

No todos los días tenemos la oportunidad de salvarle la vida a alguien, pero todos los días tenemos la oportunidad de influir en alguien y tocarle el corazón.

¡Es el momento de vivir una vida extraordinaria!

Alex Castro Torres

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